Morelia, Michoacán

El abrasador calor y la intensa radiación solar que se tuvieron este viernes, Viernes Santo, no menoscabaron la fe y el interés de paseantes, visitantes y turistas, que, armados con gorras, sombreros y sombrillas, acompañaron a Jesús en la representación de su último recorrido como hombre en el mundo, el viacrucis.

Para proseguir la representación escenificada que diera inicio el jueves, por la noche, fieles y espectadores se dieron cita cerca del mediodía, en la plaza Melchor Ocampo, al bien de la más pequeña sombra, para protegerse del sol.

En silencio, con recogimiento o entre explicaciones dirigidas a los niños, los asistentes presenciaron la representación de las etapas finales del viacrucis, primero, en la plaza Melchor Ocampo, y luego, en las calles aledañas a la Catedral, camino símbolo de la vía dolorosa.

En el camino de la fe, los inconvenientes son sacrificios que los devotos brindan a la divinidad, inconvenientes que van desde el calor, la excesiva luminosidad, la multitud que seguía al Nazareno y no siempre permitía un buen ángulo para las fotos y los vídeos, hasta las calles que apenas albergaban a los espectadores.

Cada caída, cada paso lento, cada guiño para intentar proteger los ojos, fue atestiguado por los paseantes, turistas y visitantes que apechugaron el clima, a la par que los actores y el personal de los servicios de emergencia, desplegado para atender incidencias.

El momento clímax, la crucifixión, se desarrolló en medio de la solemnidad y el recogimiento de los asistentes.

La representación escenificada del viacrucis no solo es un atractivo turístico propio de la Semana Santa o un espectáculo para el disfrute de quienes visitan Morelia en esta temporada, es la muestra de la devoción de los católicos hacia la divinidad, expresa en las horas de ensayo y caracterización, pero también en la estadía en pie, ante los elementos, acompañando a Jesús.

Fueron alrededor de 80 los actores que participaron en la representación escenificada del viacrucis, procedentes de diferentes áreas de la ciudad y concentrados en la Parroquia del Niño de la Salud, bajo la dirección del sacerdote Oliver Guzmán.

La participación en el viacrucis precisa de meses de ensaye y preparación, especialmente en el caso de Jesús, personaje que se define con cerca de un año de anticipación, ya que el actor debe tener una formación espiritual intensa, y un cuidado físico detallado, que le permitirá soportar el peso de la cruz, no menos de 70 a 90 kilogramos.