Morelia, Michoacán/Fotos: Alfredo Soria/ACG.

Minutos antes de las seis de la tarde, la calle peatonal El Nigromante comenzó a cambiar de ritmo. A un costado del Jardín de las Rosas, personas adultas mayores empezaron a llegar poco a poco para ocupar los primeros lugares frente al espacio donde se realizaría una nueva edición de las Tardes de Danzón, organizadas por la Secretaría de Seguridad Pública de Michoacán (SSP).

Algunos asistentes llegaron con sus propias sillas; otros tomaron lugar en las que fueron colocadas por personal de la dependencia. Mientras tanto, los músicos de la Orquesta de Aliento de la SSP acomodaban atriles, instrumentos y partituras, afinaban y se preparaban para iniciar la presentación.

El ambiente, todavía en espera, ya tenía movimiento. Entre saludos, conversaciones y sonrisas, los asistentes aguardaban el comienzo del evento, algunos atentos al escenario improvisado y otros observando cómo la calle, habitualmente de paso, empezaba a convertirse en punto de encuentro.

Desde el micrófono, se anunció que la actividad comenzaría, como de costumbre, a las 18:00 horas en punto “con música en vivo de ayer hoy y siempre”. También se invitó a quienes caminaban por los alrededores a acercarse y sumarse a la tarde musical.

Poco después de las seis, las primeras notas comenzaron a escucharse. Con danzones como “Champotón” y “Nereidas”, varias parejas dejaron las sillas y salieron al centro de la calle para bailar. Los pasos pausados, los giros y la música de aliento fueron marcando el inicio de la jornada.

Conforme avanzó la tarde, el pavimento dejó de ser sólo una calle de paso. Entre acordes, aplausos y parejas tomadas de la mano, El Nigromante se transformó en una postal distinta del Centro Histórico: una donde el danzón marcó el pulso, los asistentes hicieron suyo el espacio público y la ciudad, por unos momentos, pareció moverse al ritmo de la música.