Desde temprana hora, cientos de personas comenzaron a concentrarse sobre la Avenida Madero para apartar lugares y presenciar el paso de las cofradías, en una de las manifestaciones religiosas más importantes de la ciudad

Ashley Rodríguez / La Voz de Michoacán

Morelia, Michoacán. - Con la participación de mil 500 personas organizadas en 20 cofradías y una afluencia estimada de hasta 80 mil asistentes, se llevó a cabo la tradicional Procesión del Silencio, que este año conmemoró su 50 aniversario en el marco del Viernes Santo.

Desde temprana hora, cientos de personas comenzaron a concentrarse sobre la Avenida Madero para apartar lugares y presenciar el paso de las cofradías, en una de las manifestaciones religiosas más importantes de la ciudad.

El recorrido inició a las 19:00 horas desde la Calzada Fray Antonio de San Miguel y avanzó por la avenida principal, continuando por diversas calles del Centro Histórico hasta concluir en la Catedral de Morelia.

Durante el trayecto, los asistentes acompañaron en silencio el paso de las cofradías, muchas de ellas portando velas que fueron distribuidos en el lugar, lo que dio paso a una atmósfera de solemnidad, marcada por la iluminación tenue y el recogimiento colectivo.

La Procesión del Silencio es considerada una de las expresiones de devoción popular más profundas, ya que para la Iglesia Católica simboliza el acompañamiento solidario a la Virgen María ante la muerte de Jesucristo. En este contexto, el silencio se convierte en una forma de oración contemplativa para los fieles.

Como parte del programa, se contó con la interpretación de siete saetas y la instalación de dos escenarios, que reforzaron el carácter solemne del evento.

En el exterior de la Catedral, se llevó a cabo un mensaje dirigido al arzobispo de la Arquidiócesis de Morelia, José Armando Álvarez Cano, en el que se destacó el sentido de duelo y reflexión de la fecha:

“Excelentísimo señor arzobispo, monseñor José Armando Álvarez Cano, hoy es Viernes Santo y Morelia acompaña en su inmenso duelo, ya que no hay dolor como el suyo, a Nuestra Señora de la Soledad. Le hemos dado muerte a su hijo, pues son nuestros pecados los que le han clavado en la cruz. Y hoy, arrepentidos, penitentes, caminamos con ella en la procesión del silencio. La antigua calle Real está a oscuras, la iluminan solemnemente el cintilar de las estrellas, la espléndida luna llena y la luz parpadeante de los cirios que deslizan sus lágrimas de cera, pero no puede recibirla el majestuoso tañer de las campanas de catedral que callaron desde ayer, Jueves Santo, el inicio de la pasión de Jesucristo. Ciertamente, la cofradía de los campaneros y matraqueros les hemos anunciado con el golpeteo de nuestras maderas a su paso, paso lento por las calles, donde el fervor mariano la consuela, donde rasga el silencio, desde un balcón la voz de una saeta que en sus tonos la acaricia. Monseñor, en este día dos soledades se conjuntan, amarguísimas ambas, la soledad de Jesús en el sepulcro y la soledad de María en la vida. Por ello, queremos pedirle nos permita tocar la matraca monumental, vibrante en el paso de las andas florecidas que llevan a la dulce imagen con el amor de nuestros corazones brota de esta Santa Iglesia Catedral.”

En respuesta, el arzobispo expresó:

“En esta noche santa y con la tristeza de nuestro corazón de acompañar a esta madre, doy para que podamos nosotros escuchar no las campanas de alegría y de la paz, sino estos sonidos de tristeza en nuestro corazón. Que suenen las matracas de nuestra catedral como símbolo de luto".

"En nombre de nuestra arquidiócesis y como cabeza de esta iglesia particular, concedo la venia para que estas imágenes puedan pasar a través de esta santa catedral y las calles de nuestra ciudad. Agradeciendo su venia, pedimos a Nuestra Señora de la Soledad que bendiga como pastor y guía nuestro.”

Debido al desarrollo del evento, se implementó un operativo vial con cierres en diversas calles del primer cuadro de la ciudad, con el objetivo de garantizar la seguridad de los asistentes.