El presidente municipal de Charo, Juan Gabriel Molinero Villaseñor, señaló que esta fecha representa un momento de profunda fe y subrayó que la representación se realiza con respeto y sentido espiritual
Monserrat Cervantes / La Voz de Michoacán
Charo. - Con la participación de actores locales, un periodo de preparación de al menos cuatro meses y la asistencia de cientos de personas, el municipio de Charo lleva a cabo año con año la representación del Viacrucis, una de las expresiones más arraigadas de la Semana Santa, realizada de manera tradicional en la parroquia de San Miguel Arcángel.
Esta escenificación ha posicionado al municipio como un referente en este tipo de representaciones religiosas, al recrear la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, en un evento que congrega tanto a habitantes como a visitantes.
El presidente municipal de Charo, Juan Gabriel Molinero Villaseñor, señaló que esta fecha representa un momento de profunda fe y subrayó que la representación se realiza con respeto y sentido espiritual.
“Es una representación de fe. Los muchachos se preparan desde cuatro meses antes; no es una obra, es una representación que se hace con muchísimo respeto. Cuando haces las cosas con amor y respeto, las bendiciones llegan”, explicó Molinero Villaseñor.
Durante el desarrollo del Viacrucis, los asistentes se involucraron emocionalmente en cada una de las escenas. Mientras algunos evitaban observar los momentos más intensos, otros permanecían atentos, reflejando en sus rostros angustia, desesperación y, en varios casos, lágrimas que evidenciaban su conexión con la representación.
La actuación de Osvaldo Orozco, quien interpretó a Jesús, destacó tanto por la exigencia física del papel como por la intensidad emocional que logró transmitir al público.
Previo a su participación, compartió uno de los recuerdos más significativos de su niñez y su percepción sobre estas representaciones. Comentó que, aunque de niño es difícil comprender completamente la historia, los sentimientos sí logran percibirse.
“Yo vi de niño a una persona buena que decía ‘ámense los unos a los otros’. Yo veía a una persona noble, y fue impactante ver que le pegaran sin una razón justificada”.
En torno a esta tradición, asistentes y participantes también compartieron sus experiencias.
“Mi esposa está participando, hace el papel de la esposa de Simón Cirineo, quien ayuda a Jesús cuando cae. Se siente bonito que alguien de la familia forme parte de esto”, expresó Juan, uno de los espectadores que se encontraba en primera fila.
“Esta representación es tan antigua que ni siquiera recuerdo cuándo la vi por primera vez. Mi experiencia con ella es inexplicable. El año pasado no pude tener un papel como tal; sin embargo, mi compromiso con Dios sigue presente. Mi fe es la que me motiva a estar aquí”, comentó Doris, habitante de Charo, quien también participó en la preparación de la escenificación.
El Viacrucis en Charo se mantiene como una de las expresiones más importantes de identidad y fe del municipio. Su permanencia ha sido posible gracias a la devoción de las personas, su constante participación y el respaldo de las autoridades municipales.